martes, 20 de julio de 2010

Maten a la marmota....

6:00h
Suena el maldito despertador, el mismo sonido de ayer, el mismo techo de la misma habitación y en la misma casa, el mismo pijama, mejor dicho la misma falta de él, y como no, el mismo pensamiento al despertar, vuelvo a estar despierto....

Excesivas cosas iguales en los últimos años, excesivas pocas cosas diferentes en estos últimos años.

Pero algo ha cambiado porque ya no sigo buscando que sería lo que haría que se acabara ese ciclo, recuerdo que estaba harto de mi mes de la marmota... ¡Qué digo, estaba harto de mis años de la marmota! Estaba cansado de vivir encerrado en aquella misma puta rutina. Los pequeños cambios sutiles no eran suficientes, necesitaba una mega-revolución...

Hasta que por fin me di cuenta; El problema era que mis cadenas no eran otras que mi propia manera de ser, mis propias responsabilidades, mi propia familia, mis propios valores…. yo mismo me aferraba a aquella rutina porque la única forma de comportarme como me convenía era olvidándome de mi mismo, de mi condición de lo que me define en buena parte como la persona que soy...

Y aquí me encuentro volviendo a poner el reloj para que mañana suene el mismo sonido de siempre, bajo el mismo techo de siempre, en la misma cama de siempre de la misma habitación y claro de la misma casa y evidentemente con el mismo pijama de siempre, mejor dicho, la misma ausencia de él, y al despertar me asalte el mismo pensamiento y vuelva a darme cuenta que sigo estando despierto....

Aunque yo quisiera, me gustaría... me es imposible olvidarme de mi, de poco me serviría romper la rutina para perderme en ese, su proceso.

lunes, 19 de julio de 2010

Vidas y venidas

Hace pocos días fui a la citi en tren, y durante el trayecto me vino a la memoria cuando años atrás, hacía ese mismo recorrido a diario.

Es curioso, como con el paso de los días y claro está, de la rutina diaria acababa cruzándome con las mismas caras y a las mismas horas. Era gente que no conocía de nada (y que no conocí) y con la que, como mucho, habría compartido un gracias o un ¿se quiere sentar? aún y así cada día compartía el mismo vagón durante 20-30 min, y como habitualmente no llevaba lectura, aprovechaba para fijarme en ellos e intentar “leerlos”, imaginaba a que se podrían dedicar o a donde se dirigían. Era como si cada día actuáramos para los que, igual que yo, no tenían otra cosa mejor que hacer que, abandonados en nuestros pensamientos, observar a los que nos rodeaban, verlos conversar, discutir o perderse a su vez en su consciencia inconsciente.

A unos los recuerdas con mucha más nitidez que a otros… otros, y a pesar de cruzártelos diariamente, no dejan ninguna huella ni en tu consciente ni en el sub.

Me vienen ahora mismo a la mente algunos de esos casos, había una chica y un chico que mañana tras mañana tenían la misma discusión. Se cruzaban en el andén, se paraban y se miraban con desprecio. Y en esencia siempre se decían lo mismo: "bla bla bla bla…..”

Luego estaba el chico que siempre entraba en el mismo vagón a la tarde. Delgado, de facciones muy marcadas y mirada triste. Siempre silencioso, nunca lo vi hablando por el movil, ni leyendo, simplemente perdido en sus pensamientos.

El chaval con síndrome de down, la chica y el señor mayor que son compañeros de trabajo y todas las mañanas iban a trabajar, el que se bajaba en mi parada todas las mañanas y luego me lo volvía a cruzar cuando regresaba ...fuera la hora que fuera, curioso.

En definitiva historias individuales que se cruzaban con la mía propia cada mañana y actuaban para mí compartiendo 15, 20 o 30 min de sus vidas...

Ahora lo que realmente me intriga es saber si yo habré dejado alguna huella en sus recuerdos y lo que es más interesante aún, imaginar cuál es la historia que sus imaginaciones habrán urdido para mí. ¿Qué creerían o creerán que hacía yo por las mañanas? ¿A dónde iba? ¿A que me dedicaba?....etc.

Yo medía mi tiempo con ellas, pienso ahora al leerme. Por las mañanas pensaba "hoy no me he cruzado con tal o cual, será que ya voy tarde ??" me encantaban esos ratitos de "vidas y venidas" desconocidas y conocidas…

Al final, y a pesar de no conocerlos de nada, si te cruzabas con ellos por la calle en cualquier otro lugar y momento tenía que reprimir ese impulso de saludarlos...

jueves, 15 de julio de 2010

Una caprichosa, por favor.

Pues no, va a ser que no ha habido ni sms ni mail...ni ná de ná.

y como que ya se le ha pasado el ¿capricho...? nu se.

digo yo, que será por......

en fin, cuando llegamos a un cierta edad (avanzadilla) te empiezas a dar cuenta de que las idas y venidas tienen un cierto sentido...

acabas sacando la conclusión de que todo pasa por algo... y acabas por conformarte con casi todo...o casi nada.

que no se manifiesta...?

bueno, supongo que esto me rebotará a otra dimensión, digamos a otro espacio tiempo en el cual puede que conozca a otra “persona” que seguramente tampoco llamará (o sí) y a la que no habría conocido si esta se hubiera manifestado...

este minúsculo acontecimiento hará que seguramente vaya (o no) de vacaciones en agosto... a conocer nuevas ciudades a las que tengo ganas de ir... tengo mi reloj interno algo alteradillo, algunas cosas las veo súper-súper-lejanas....y otras que resulta que sí pasaron hace mogollón de tiempo y me parecen que pasaron antes de hoy... je je

tal vez necesite encontrar alguna lógica entre tanta ida y venida... en todos los pasos que me han llevado a estar justo en ese momento, en ese punto, con esas o esa persona... podía no haber sucedido, lo más lógico es que no hubiera ocurrido.... y sin embargo se repitió (pero no ocurrió)...

ya te digo, al final, siempre acabas por no darle la debida importancia a nada ni a nadie...

acabas "asumiéndolo" todo como... bueno y qué más da... al final tenía que pasar o no... ya veremos...

y terminó por convertirme en un mero espectador...

y no digo yo que eso sea demasiado bueno...

pero es lo que hay...

ahora solo quiero dar tiempo al tiempo y poder elegir entre todas las cosas (pocas o muchas) que la vida tenga a bien ponerme delante de las narices...

creo que en mi caso, y con mi karma, casi no me merece la pena hacer ningún tipo de esfuerzo para que ocurran (o no) cosas...

y eso es lo que hay... ahora toca esperar y ver... y ya el universo se encargará (o no)...
Todo esto me hace sonreír... y hablar "solo" con el ordeñador ... con el universo... y me digo ... pues sip, me voy a quedar con las ganas... haré como que nunca la he conocido...y recordarla por lo que pudo haber sido...

(otra vez)

en fin... a ver si ahora me lo curro un poquito más y mejor... aunque esta vez confieso que lo tenía todo absolutamente todo milimétricamente planeado pero... imprevistos del destino y de última hora, ya se sabe, el puto universo que va a su puta bola...

en fin... y para no aburrir mas, ya será para la próxima...(entrada del blog)……pues siempre pasa lo que tiene que pasar... y bla..bla…bla..bla...

ahora, momento, "tranki tío que no pasa ná…. juer" OFF!

lunes, 12 de julio de 2010

Aulas vacías

Ahora que los niños ya no van al colegio y las tardes son interminables, me vienen los recuerdos del final de curso.

Los finales de curso siempre me dieron algo de pena. Sentía algo así como una pena intensa –que por suerte era pasajera - y que solía dejar un regusto áspero en la garganta. Percibes el verano y los distintos destinos que tomará cada uno de tus amigos: el pueblo de los abuelos, la playa abarrotada, la montaña enormemente lejana, el balcón con el ruido callejero y el ventilador gruñendo desde el comedor. Desiguales destinos para esos ojos diferentes.

Seguramente alguno se despide de ti con un invisible corte de manga; otros, lo hacen con un guiño; otros simplemente no lo hacen porque, tal vez, igual que a ti, les duela algo que tampoco saben dónde localizarlo. Aunque sea complejo demostrarlo con una fórmula verbal, la velocidad de las despedidas es contrariamente proporcional al afecto que uno siente..

Una vez recuerdo haberme quedado en el aula. Solo. Sentado en el sillón cual trono de cualquier reino que se ha quedado vacío. Es como si siempre hubiera estado a si, vacio. Había algo que me retenía y que me anulaba el simple gesto de levantarme. Quizás ya no quede nada, ni siquiera un poco de lo que allí se habló… aquellos temas, el famoso tema siete, el de los rastros que se dejan en la nieve.

Ahora recuerdo que nos encantó a todos los estudiantes, queríamos saber más, ansiosos y expectantes. Y nos quedamos con las ganas, sencillamente no había más que dar. Hay cosas que se han de descubrir.

Y ahora muchos de ellos estarán en casa. Vacíos. Sin saber el qué hacer. Como autómatas a los que han desprogramado y que, al sentirse libres, no encuentran ningún camino. Unos autómatas que pudiendo ignorar todas las reglas y que, no obstante, prefieren quedarse acurrucados y silenciosos.

lunes, 5 de julio de 2010

Sin derecho a devolución

Tenemos que admitir lo impresionante que es la vida, y lo extraordinario de nuestro cuerpo, un caparazón en forma bípeda, pero no estamos excluidos de los defectos de fabricación. Por suerte o desgracia llegamos a este mundo sin ningún tipo de garantía ni de opción a devolución.

Por suerte para mí, no tengo ningún defecto de fabricación digamos que imperdonable, creo. O por lo menos esos defectillos de fábrica no me inhabilitan para ser considerado un persona, me asquea la llamada violencia de género, me cabrea sobre manera toda la violencia en general, la pederastia me pone enfermo y así una interminable lista de cosas que este servidor es incapaz de aguantar.

Creo que mis defectillos son más de los de estar por casa, normales, menos graves. Confieso que tengo uno que verdaderamente me tiene intrigado... mi discapacidad para enfadarme. Hay algunas situaciones que cuando las explico a mis amigos o conocidos me dicen. "¿Pero es que eso no te cabrea?, si solo al contármelo me enciendo." y la verdad pues no, a pesar de que se que si debería.

Hay cosas que me las tomo con filosofía, si tengo un percance intento comprender las explicaciones. Bueno vale, sí hay alguna cosa que otra que si me cabrea, pero el 85% no, sencillamente admito que son cosas que pueden pasar dentro de lo razonable y ya está. Y la verdad no me acabo de entender, me sorprendo al verme incapaz de saltar como a lo mejor sería razonable, o no, tanto me da.
Al fin y al cabo soy normal.

Perdonarme por estos días que llevo dándole vueltas al tema y no acabo de sacar nada en claro.

Simplemente somos seres sin derecho a devolución.

miércoles, 30 de junio de 2010

Tú...Yo...

:...Y yo te conozco lo suficiente para entenderte, cuando entre tus ideas desordenadas intentas buscar una explicación para lo que sientes. Te miro a los ojos, te veo y comprendo lo que te sucede, te lo he traducido, te lo he ordenado y finalmente te lo expongo para que tú seas capaz de comprenderte.

Yo:... Y yo me continúo preguntado qué coño pienso. Soy el único que puede escucharme, pero también soy incapaz de entenderme a mí mismo.

Otra vez vuelvo a sentirme solo, siempre cojeo del mismo pie, de siempre, he vuelto a tropezar con el mismo puto escalón, otra vez, y estoy en el mismo lugar del que yo creí escapar.
Prometí y me prometí no volver a hacerme daño, prometí y me prometí que no llegaría tan lejos, prometí y me prometí que no me volvería a dejar llevar...

He (re)descubierto que hace mucho tiempo que no cumplo nunca mis promesas.

Y aquí estoy, atrapado temporalmente en una (mi) rutina que no me llena, intentando poner algunas de las pieza de este puzzle que no encajan o no sé donde van. Y siempre, siempre, preguntándome en qué momento dejé de ser yo y deje de ser el dueño de mis actos.

martes, 29 de junio de 2010

Somos como las plantas.

Ahora tengo la certeza que las personas somos como las plantas.

Nos alimentamos de la Tierra justamente por los pies, recogemos la energía por los dedos.

Es por eso que en cuanto puedo, me descalzo. Por casa, por el campo o por la playa. Pues todo y eso, a mí me sigue dando un miedo terrible a dejar raíces.

Aunque normalmente meta mis pies bajo la misma tierra, me gusta de vez en cuando tocar diferentes tierras para nutrirme de su energía.

Para poder llevar a cavo eso, se necesita viajar. Es necesario ir a otras tierras, para meter los pies en ellas, poder sentir su humedad, su calor, sentir cómo la tierra se mete entre mis dedos, agitarlos, notar cómo se acopla a mi piel.

Notar la sensación de cómo su energía me envuelve, en sus tonos marrones, entra por las uñas de mi(s) dedo(s)…… de los pies.

Pero siento que ya es tarde para mí..., tengo raíces, pero eso no me impide pisar otras tierras, al contrario, es todo un placer..., pero después indefectiblemente siempre me vuelvo.