martes, 25 de abril de 2017

Echando la llave...

Nuevamente toca cerrar con llave, salir por esa puerta, cerrando con llave.... 
Me he encontrado el esbozo /bosquejo en mi Gmail  por casualidad.... 

o no.... 

Hoy, precisamente hoy, que sí... finiquito etapa y cierro con llave detrás de mí, después de pasar por todos y cada uno de esos estadios intermedios....

Lo importante, lo significativo, lo de verdad... está por llegar.... 

Sí, ya te digo.

evidentemente ya hemos pasado otras veces por todas y cada una de esas etapas, pero cada vez más por encima.... 

qué simples somos... incluso los (y las) que nos creemos sustancialmente complicados y únicos o raros... cuando en realidad... pues no. 

qué cosas pasan, no?...  por casualidad.... 

o no.... 

a veces todo pasa por casualidad.... 

o no.... 

en un mismo día.... y eso justamente es lo que lo hace… cuál es el término? especial?. No creo que esa sea la palabra... indicador? posiblemente... en fin... y qué más da. Yo si eso ya me entiendo.

Todo pasa justo cuando y porque tiene que pasar aunque, a veces, al inicio casi siempre parezca que no... ya si eso y por si acaso guardaré la llave para cuando toque volver a abrir, si por casualidad.... 

O no.... 


viernes, 19 de junio de 2015

Mirror, mirror...(editado, Nov_2014)

Después de un periodo complicadito... siempre llega otro periodo mejorcito....
vamos, supongo....
Me parece que cada vez más, me está gustando esto de echarme un vistazo en espejos diferentes....
Me gusta la imagen que me devuelven....
Quizá por contrariar a  anteriores "espejos" o a mis "yos" anteriores...
Quizá el periodo complicadito, no fue tan "pérdida de tiempo"....
Habrá que ir viendo...
El sábado una treintateñaera me dijo que la mejor época de un hombre es a partir de los cuarenta-y-tantos (a mí ya me sobran los tantos, lástima). Me reí, le dije que escribiría un  post en mi blog... ella, toda seria me afirmó que hay estudios que así lo certifican.... habrá que ir viendo... pero sí, tanto el sábado como el domingo, me gustó lo que vi. (Llámalo paradojas, absurdos, rarezas….)
Y mira tú que todo mola....

Si allá por mediados de 2014... los sucesos (malos) se sobrevinieron (precipitaron) a un ritmo  acojonante... hacia el precipicio más cercano....
Aparentemente… sin motivo ni razón........
Ahora es todo lo contrario.... los (buenos) hechos se suceden uno tras otro de manera exponencial.....
Aparentemente… sin motivo ni razón........
Yo continuo haciéndolo todo igual de bien o de mal....
Es solo una impresión, no son grandes cosas.... un clima, un ambiente, un ruido....
Todo sale bien.... así sin más....
Vuelvo a tener ganas de "regresar" a la batalla.... por si acaso.... por si algún día me arrepiento de haber dejado de ser aquel que quería ser, no de cualquier forma y manera, supongo que también es porque se empiezan a ver más canas y arruguitas, sin prisa y sin pausa.... poniendo un precio (carito), y con la mirada puesta en todo y en nada en particular, es algo que tengo en mente.... en mi curriculum simularé que me lo curré desde 2013 a 2015 (tres años? que en realidad solo es uno y pico pero que puesto así en el CV no se nota)... el otro día pensaba en quitar parte del CV , por eliminar "decepciones" o experiencias ridículas pero de momento lo voy a dejar....  mola recuperar un poco el encanto.... de esa parte de mi vida....  a quitarlo siempre hay tiempo....

Tengo por ahí otras pequeñas cosas que también me he encontrado y reencontrado.....
Y sobretodo esa sensación, ese clima, ese ambiente, ese ruido.... todo sale rodao....
Tan distinto a antes cuando todas las putas leyes de Murphy me tenían puesto en su punto de mira....
Quién sabe, a lo mejor es cosa de los astros o de vete tú a saber qué....
Pues sí .... la suerte (la que sea) existe!
Ya te digo….

 

miércoles, 29 de abril de 2015

Lo imposible

Pensar que la vida es una puta mierda es lo fácil y cómodo —y nosotros somos su víctima desamparada—, o que ese conductor del Seat Ibiza de color indeterminado que se acaba de cruzar en nuestro carril obligándonos a frenar y, por tanto, forzándote a salir de tu sopor, es lo que se dice un capullo. Por eso, bajar la ventanilla y vociferar imbécil, es lo fácil, eso es lo cómodo; que por culpa de ese hecho puntual y miserable ha conseguido anular de un plumazo todos sus resultados positivos, si acaso los llego a tener en toda su historia. No sospechar que el conductor del Seat Ibiza pudo ser quien en su momento investigara, tal vez, el tratamiento de esa enfermedad rara que le salvó la vida a nuestro mejor amigo, eso no es lo cómodo, o que justo esa distracción fortuita de irrumpir en tu carril —“tu” con orgullo posesivo— fuera el resultado del agotamiento por tener que cuidar día y noche a una madre senil en su lucha para no olvidar quien es su hijo.

Reducirlo a la condición de hijoputa aunque su madre, evidentemente, tu no lo sabes, falleciera a los pocos minutos de parirlo, con ese hijoputa entre sus brazos, es lo cómodo, lo fácil. Más correcto habría sido haberle dicho, yo qué sé, “No te critico; es sólo que acabas de cagarla” pero como digo lo fácil y lo cómodo es anular de un plumazo su realidad y ya de paso rebajar toda la experiencia que le habita, sus treinta y tantos años de historia, a una categoría inferior a la que tú crees que pertenece.

Creer que el universo real gravita en torno a nuestras virtudes, y que todos los socavones, los despistes que nos obligan a frenar o peor aún, a cambiar de carril, no son más que una infección molesta incrustada a esa mierda que a veces es la vida, eso es lo fácil. Lo difícil es abrir nuestra mente y hacernos cargo de ese socavón, de ese obstáculo, y hurgar en sus motivos. Lo embarazoso es tirar del hilo y darte cuenta, que aquel del Seat Ibiza o cualquier otro tipo que se lamenta y lo critica todo desde el asiento de su coche tal vez sólo tuvieron un mal día, y en el fondo, en el nexo inicial de ese ovillo, están ahí gracias al resultado de un amor sin concesiones; que nacieron y crecieron porque una madre quiso alimentarles y protegerlos cuando aún no eran capaces de valerse por sí mismos, que los cuidó y curó cuando cayeron enfermos, que los ayudó a enfrentarse a la vida. Todo eso gracias, como digo, al amor.

En fin, pensar, cavilar, hacerse cargo, que el amor ha sido, es y será siempre el motor, el principio y el fin de todo, eso es lo difícil.

sábado, 21 de febrero de 2015

Somos historia.

Somos historia, eso que nos dibuja falseados y nos indica que es improbable no repetirse, no dejamos de ser un manojo de testimonios y hechos ordenados cronológicamente y transformados en un relato más o menos contrastado que suele tener el capricho de buscar varias causas para cada efecto, escrito además por todos aquella/os que resistieron para poder contarlo, con lo que tampoco se tiene en cuenta con esa opinión y enfoque de los que, en ese preciso momento de contarlo ya no están. Es como un curriculum exagerado. Y como todo curriculum está saturado de exageraciones, falsedades, olvidos y mentiras significativas sobre las que mejor no nos pregunte nadie, porque podríamos liarla parda. No hay mayor ironía que nuestro propio destino. Y tampoco hay destino más decente que la injusticia de la verdad.

Así las cosas, no nos debería extrañar que nosotros también seamos historia, historia emocional.

Solemos definir como familia a mucha gente que en el fondo nos da igual. Pregonamos a los cuatro vientos que encontramos pareja, que por fin renunciamos a la soledad. De nuestro descubrimiento hacemos una novela y la empezamos a extender, dilatar, ensanchar, estirar. Hasta que un buen día algo se rasga y hay que recomenzar a escribir la que siempre acaba siendo una trilogía. Y creamos un nuevo clásico tipo Millennium.

Algunas veces las incoherencias matan la conexión de la trama, así que o bien las dejamos de lado o terminamos añadiendo detalles y referencias  que hacen que todo parezca de lo más lógico y normal. “Lo dejamos por esto y aquello. Apareció esa diferencia que lo cambió todo. Esas fueron realmente las causas de nuestra ruptura. Siempre estuvo claro que lo nuestro no podría durar mucho. Ahora no caería en los mismos errores. Lo siento, me he equivocado, no sé querer como tú quieres. Si llego a saber lo que ahora sé”. Haz un ejercicio y conecta todos esos puntos. Analiza tus posibles errores, si es que los hubo. Hoy fracasa mejor que ayer, pero no que mañana. Unas veces se gana y otras también.

Luego están las mentiras que nos decimos para que todo siga avanzando. Porque si no fabulamos lo que sentimos, nos sería imposible dar un paso adelante, ni odiaríamos lo que conseguimos, ni amaríamos lo que dejamos atrás. Y como dice Javier Cercas, la realidad es la que nos mata, y la ficción la que nos viene a salvar.

Probablemente te volverás a enamorar y de quien no debes y la volverás a cagar. Volverás a demoler ese ejercicio. Y las oscuras golondrinas, también volverán. Y volverás a sentirte tan memo como siempre lo fuiste. Y tendrás que reinventarte antes de reconocerlo, antes de echarte la culpa a ti mismo, algo que en su momento no viste. Para que todo siga siendo coherente. Para que  sigas mirándote al espejo sin reconocer que continúas sin tener ni puta idea de nada. Que el tiempo pasa por nuestro cuerpo dejando de todo, menos lo que tendría que dejar. Sensatez, conciencia, hábito, estilo y ganas de volverlo a intentar.

Somos historia. Y curiosamente sólo otorgan un Goya por mentir cuando de entrada todo el mundo está al corriente de que nada es verdad. Y hacen bien. Por eso se  echan en falta unos premios al cuento de la vida diaria. Al no, si ya sé que yo no soy fiel, pero eso sí, soy de lo más leal.

Estaríamos celebrando premios todos los días de la semana.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

No os deseo una feliz navidad

Y nuevamente han llegado….
Me gustaría poder estar envuelto en una manta de verdaderos sentimientos de todo eso que toca decir en estas fechas, paz, amor, felicidad y alegría, pero para muchas personas, las Navidades, no dejan de ser una época de eterna nostalgia.
Y es por esos motivos por los que…
No os deseo una Feliz Navidad, sino una vida plena y placentera en todos y cada uno de sus días.
Tampoco deseo que en 2015 se vayan a cumplir todos esos deseos, sino que puedas seguir teniendo la capacidad de continuar deseando hasta el infinito y más allá.
No te voy a desear que tengas unas felices fiestas en compañía de los tuyos, sino que estos, los tuyos, te acompañen en todos y  cada uno de los pasos de tu camino.
No te deseo un montón de regalos, sino que vivas todos los días como si se tratasen de un regalo.
No deseo que se cumplan tus sueños, sino que tengas y vivas una bonita realidad.
Ni siquiera te deseo que todos los demás te quieran hasta el infinito y más allá, sino que tú y solo tú, seas capaz de quererte a ti misma.
Fíjate bien, tampoco no te deseo que nadie te lastime ni te haga daño, sino que tengas la capacidad de no hacerle daño tú a los que realmente y de verdad te quieren.
No te deseo la felicidad total y absoluta, sino que seas capaz de afrontar los problemas y dificultades que se te presenten.
Tampoco te deseo que tengas toda la suerte del mundo, sino que aproveches  las oportunidades.
No te deseo que consigas todo lo que se te antoje, sino que no dejes escapar todo lo bueno que hay en tu vida.
Y para finalizar no te deseo que pierdas el tiempo dedicándoselo a gente que no vale la pena y echando de menos a los que de verdad si la valen, mintiéndoles a ellos y a ti, una y otra vez. Borrándote de las fotos de sus vidas.

Por eso ya no te deseo………Navidad.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Reconocer que soy tontito

Lo confieso, ahora mismo no tengo problemas. Y los problemas que he tenido a lo largo de mi vida, que reconozco han sido muchos aunque todos solucionables, me los he buscado yo solito. De acuerdo que nunca he estado enfermo. Que las féminas se han portado mejor de lo que merezco. Que nunca me ha faltado el curro (quiera dios que no ocurra) y por lo tanto dinero para ir tirando. Eso sí, sin ambiciones. Por eso admito que no soy nada objetivo cuando escucho a la gente soltarme sus dramas. Es cierto que algunos, parecen haber tenido muy mala suerte en esta vida (accidentes, enfermedades, desempleo, parejas que salieron rana, amantes infieles), y en esos casos mejor no meterse: sólo escuchar y en alguno ofrecer el hombro. Pero también los hay que  parece que han nacido al calor del barro y eso en cierto modo les “pone”, meterse en líos. Me explico, si te gastas tu subsidio de lo que sea en el póker online, es normal que luego tengas problemas. Si eres de los que tiene la mano suelta y a la mínima te lías a hostias, normal que acabes amontonando citaciones y sentencias judiciales. Si no eres capaz de controlar cuando bebes, será normal que termines liando la de dios. Si tiendes a la depresión o a la ansiedad y no las tratas (hay pastillitas prodigiosas) lo normal es que tu problema se agrave y por ende, acabes arrastrando a tu entorno. Acción-reacción o efecto dominó, se llama.
Lo que me llama la atención es que nadie cree reconocer su parte de culpa. Extraño es el caso de algún conocido que me acabe admitiendo que realmente la cagó él solito, sin que nadie le ayudara. Siempre es culpa de terceros, la empresa, de la pareja, del banco, de hacienda, de tu amante infiel, de un Mosso cabrón o del portero de la disco de turno. Y claro, así es imposible dejar atrás los problemas y no empeorarlos como una bola de nieve cuesta abajo. Totalmente imposible, diría yo.
Yo conseguí escapar de los míos, mis problemas, reconociendo que soy un poco imbécil, gilipollas, vamos. No hay nada de malo en ello. Es más, admitir que soy tontito me salvó la vida, física y emocionalmente. Así que pensarlo. Tú puede que, tal vez también lo seas.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Asiduidad

Toda relación es asiduidad. La asiduidad con la que hacemos las cosas juntos o con la que no hacemos nada por separado. La asiduidad con la que nos vemos y nos dejamos ver. La asiduidad con la que nos echamos de menos. Con la que estamos de más. Con la que sentimos. Con la asiduidad que nos reímos o con la que también lloramos. La asiduidad de nuestros planes. La de nuestros recuerdos. La periodicidad de las malditas discusiones y de las benditas reconciliaciones. Asiduidad y más asiduidad. Con la que nos acostamos. Con la que nos abrimos los ojos, la cabeza y el corazón. Asiduidad con la que nos apartamos estando juntos y con la que nos unimos desde la distancia. Con qué facilidad se olvida uno de la asiduidad con la que hacemos las cosas. Qué rápido se nos consumen y se vuelven rutinas. Y con qué facilidad olvidamos que si no hay asiduidad, ni relación ni nada, puede que aún seamos, pero desde luego ya no se está.
El hábito es esa asiduidad que nos gusta. Y el vicio es la que nos hace daño. Cuántas relaciones que son hábito las conservamos sencillamente por vicio. Y cuántos vicios usuales terminan siendo un simple problema relacional.
Mi gran asiduidad por importancia fue, es,  y siempre lo será el error. Hace poco le dije a un amigo a quien aprecio mucho, Andrés, en esta vida descubrirás elementalmente a dos tipos de personas: a la mala gente y a los torpes. No hay término medio, o andas a mala fe, o probablemente serás de los que se equivoquen. Eso sí, asiduamente, sí. Por eso, hablar de asiduidades es hablar de alteraciones, de los errores y las meteduras de pata. Dos y hasta tres veces en la misma piedra.
Si lo extrapolamos a un plano, una piedra es igual a un punto, dos ya marcan una línea y por tanto una dirección en el espacio, y a partir de tres puntos ya definen un plano. Una asiduidad. Y todo lo que se salga de este plano, es lo que terminamos llamando erróneamente error.
Una relación es asiduidad. Si cambio esa asiduidad estoy cambiando la relación. Mejor aún, si cuido mucho mi asiduidad estoy cuidando nuestra relación.