jueves 9 de febrero de 2012

Olores

La naturaleza siempre huele bien. Pero si hay un sitio especialmente aromático, un auténtico jardín de olores, es la cueva. Podría estar horas y horas oliendo las diferencias entre cada uno de los centímetros, antes de admirar la caverna húmeda del bosque, que eso ya es otra cosa.

El vientre femenino es como un bosque. Esos lugares cerrados, donde el suelo parece desprender una radiación tenuemente tibia, a tierra, a vegetación y a vida intensa. En el bosque, cada metro tiene un olor distinto. A lugar soleado, a umbría pesada, a matorral, a musgo, a helecho, a pinaza, a madera florecida...

Lo mismo ocurre con el vientre femenino. No es igual en la parte alta, donde el vello rizado hace un límite precioso con la tersura del vientre, que una vez cruzado el límite. En la parte alta el olor atrapa más influencias del exterior, se vicia un poco del sol o el salitre de la playa, o incluso del olor a ropa.

Pero una vez que llegas a ese lado que se introduce en los muros, allí entras en un abismo de olores. La humedad, la tierra hosca, el olor que se desliza como la bruma entre los matorrales. Avanzas, retrocedes, y cada rincón tiene una atmósfera aromática distinta.

Lo malo es que siempre te adelantas, siempre desciendes demasiado rápido a la cueva. Debería estar horas y horas en esa zona intermedia para poder apreciar toda la riqueza aromática que esconde su cofre de joyas olorosas.

martes 22 de noviembre de 2011

Me siento lesbiano.

Supongo que yo, al igual que otros muchos hombres también ando buscando la igualdad, pero solo por mis adentros (para que no se note por fuera). Tus mismos gestos, tú misma sensibilidad. El cruzar de piernas tal y como tú lo haces, o lloriquear tus mismas canciones simplonas. Mis instantes Bridget Jones, mi blog secreto. Mi pintalabios de cacao para los labios, mis neuras y mis suspiros.

Que subas a mi coche y conversemos de tú a tú sin ser yo gay ni tú lesbiana. Follar y después de tu cigarro, si fumas, jugar los dos a colorearnos la cara o vestirnos tú de mí y yo de tú con dos cojones. Soñar de 11 a 8 con mi cabeza apoyada en tu pecho para sentirme mimado y de las 8 en adelante en posición viceversa. Cuidarnos en turnos. Combatir tú con el banco mientras yo espero en casa limpiándole el polvo a tus discos de Springsteen. Darle la vuelta a todo sin confundir nuestra disposición genital.

¿Por qué los hombres no podemos ser sensibles sin perder nuestra compostura?

¿Por qué los hombres, siempre, me hablan de mujeres que no son las suyas?

¿Por qué las mujeres, casi siempre, me hablan del tiempo?

Indefectiblemente en ambos casos, me siento lesbiano.

miércoles 9 de noviembre de 2011

Dios no lo quiera

¿Qué motivos puedo tener para levantarme cada mañana? Uno sólo: La incertidumbre. ¿si no qué? Todo lo contrario de lo que divulgan los católicos, protestantes, musulmanes, baptistas, testigos de Jehová y demás fanáticos de lo lúgubre, no creo que esta vida deba ser el medio para ganarse tu propio terreno en el edén de los zombies, sino que es un fin en sí mismo. Umm, dicho de manera coloquial, los que ni se emborrachan, ni follan, ni blasfeman (con lo wai que es…….y blasfemar, cagoensamblas), ni desean a la mujer del vecino, ni al amigo veinte-añero del hijo, ni comen carne, porque todo eso les quitaría puntos en su carnet inmaterial, viven y vivirán eternamente reprimidos y de préstamo. ¿Yo? elijo seguir mi instinto animal y vegetal al cincuenta por ciento, viviendo solo a saldo, sin saber qué pasará, sin echarle la culpa a ningún semidiós inventado o adornado o espiritualizado siglos atrás.

Y si por esos casuales de esta vida, (Dios no lo quiera) mañana me atropella el farruquito de turno o me hostio con mi coche y termino comatoso, no quisiera yo que nadie le pida a ninguno de los dioses existentes mi rápida recuperación (juer, que se lo pidan a los médicos). Peeroo si al final (Dios no lo quiera) estiro la pata, tampoco quiero que nadie diga que “se ha marchado porque dios lo ha querido, voy a denunciar al hospital por negligencia”.

Y si acabo terminal y sufriendo, (Dios no lo quiera), por dios, sédenme. Moriré exactamente igual, pero eso sí, sin dolor.

Todas las religiones fanáticas son peligrosas. Coartan. Frustran. Satanizan ese maravilloso presente de dios que es el orgasmo y el jamón ibérico y la tentación en sus infinitas y variadas manifestaciones. Anulan el libre pensamiento.

I said….

martes 8 de noviembre de 2011

Soltando lastre

Cuando comencé a escribir este blog tenía una intención: hacer más soportable la supervivencia ante un período difícil, casi imposible. Han pasado los meses y con ellos vivencias que supongo yo, llenaban de sentido los mensajes aparentemente trastornados que han ido quedando aquí, tardes que pasaba garabateando y después hacía una burda composición para dejarla aquí. ¿Necesidad de comunicarme y conocer?, ¿de narrar cosas que a veces fueron ciertas y otras mentiras a medias?, ¿para consolar?, ¿para no reconocer claramente que aquí estoy y así soy?, ¿para distraerme también?. Una válvula de escape que ahora me permite analizar y comprender, darme cuenta de cómo a veces, uno resurge de sus propias miserias.

Y ahora la circunstancia es diferente. El blog me sirve de ventana al mundo que hay fuera, inmiscuirme en lo que muestran otras vidas que pueden ser lejanas o muy próximas, sonreír ante semejanzas entre vidas que no lo son tanto. Aprender de vosotros, mostraros lo que en períodos concretos me apetece compartir. Escribir entre líneas y pensar que hay quien entenderá lo que escribo, perder el miedo a exponer sueños, iras, miserias y necesidades.

Cuando pensaba que tenía poco o nada, estuvo esta comunidad bloguera. Pues eso, que 21.800 gracias. A los que desfiláis por aquí y os vais, pero sobre todo a los que entráis y os quedáis.

miércoles 5 de octubre de 2011

Un año mas.

El domingo me levanté con un año más, un año de alegrías y penas a mis espaldas.

A lo largo del día mi móvil fue recibiendo mensajes, algunos deseados, otros sorprendentes cuando veía quién los enviaba y hasta los recibía de gente a la que no sé realmente si debería agradecerles que se acordaran.

También hubo llamadas de teléfono. Me preguntaron si había algún plan especial, que no, nada nuevo planeado, que, como todos los años, tendré la cena de celebración de la oficina, que cuando lleguen las cinco de la mañana tendré tanto alcohol en el cuerpo que me costará intentar parecer sobrio cuando llegue a casa. Como si lo estuviera viendo.

Recuerdo que en algún momento del día me dije: “Es mi cumpleaños. Tengo un año más.” Uno se siente más viejo de repente, pero sólo es un día como otro cualquiera en el que me podré plantear tranquilamente si va bien la cosa, si avanzo, si este periodo de 365 días ha sido positivo, si he aprendido algo realmente trascendental... y pensé que debería plantearme algún buen propósito para el año que ahora empiezo.

Por un momento, tuve una mini-crisis existencial, por llamarlo de alguna manera, cuando siento que no estoy haciendo nada de provecho con mi vida, que meramente dejo que el tiempo ruede.

Y me dió por pensar en las muchas cosas que me gustaría hacer como por ejemplo: viajar, conocer otras personas, otras culturas, ver muchos sitios del mundo, vivir en otros países, aprender idiomas, tener muchas experiencias, vivir en la naturaleza, practicar todo tipo de deportes, tener un perro, escribir libros, hacer películas, ser astronauta, aprender a tocar varios instrumentos musicales, componer música, hacer arte, pintar, y muchas cosas más…

Me quedo con el recuerdo de los amigos que fueron pero ya no son y el respeto a no querer crear más recuerdos compartidos.

Pero, a estas alturas de la vida, estaría ciego si no me diera cuenta de que no me va a dar tiempo a hacer todo aquello que me gustaría. Por eso, después de mucho tiempo pensando en algún buen propósito, para este año sólo me hago uno: quiero que el aire que entra en mi cuerpo tenga la certeza de que no se quedará para que cuando sienta que me asfixie pueda reemplazarlo por otro que tenga mejores intenciones, es decir, todo lo que haga o deje de hacer será porque yo lo decida...

Y sí, sospecho que a estas alturas estarás pensando que hacer un post sólo para decir que es mi cumpleaños y que en el año que empieza sólo pienso hacer lo que me dé la gana carece de línea editorial, pero ¡¡qué coño!! Al fin y al cabo, uno sólo cumple años una vez al año, o es que alguno de vosotros cumple más.

martes 30 de agosto de 2011

Secretos

Esconder, no, mejor dicho, guardar un secreto. Como el que guarda una camiseta limpia o un pantalón recién planchado, o los 20 euros de escritura que se compran para pasar esas horas muertas leyendo.

Ocultarlo bajo llave, protegerlo de los fisgones y mimarlo, cerciorarse de vez en cuando de que sigue ahí, frágil como casi todos los secretos, sucio e indecente como todos.

Acunarlo, acariciarlo, madurarlo. Encontrar un cómplice o reencontrarlo, porque siempre hay uno, sonreírle, recordarle de vez en cuando que tú también lo sabes, o por lo menos que tú también te acuerdas, que tú callarás y no serás quien lo cuente. Crear un vínculo y que el secreto lo anude con fuerza. Perder el temor, no avergonzarse de él. Ser espléndido con ese secreto que te hace quedar por encima de los que no lo saben.

Tu secreto, tu sigilo distraído mientras recoges la ropa, tu sonrisa perdida mientras esperas al bus. Es tu secreto, y el suyo, nadie debe averiguarlo. Es vuestro. Guardarlo y protegerlo. Quererlo y anhelarlo con fuerza.

Pssss, seguro que tú, o tú, tenéis alguno.


miércoles 24 de agosto de 2011

Volviendo

He estado reposando unos 68 relatos más o menos. Algunos los he releído y otros los menos, pasados de mi cerebrito al ordeñador. Los imaginaba totalmente desnudos, carentes de ropaje literario y poco a poco los iba vistiendo, escrupulosamente, dándoles sentido, con esmero. Con las palabras adecuadas, con las sílabas justas. Para no sobrecargarlos. Y es que hace excesivo calor para ir con más ropa de la necesaria. Estas vacaciones me han pasado lentas y con mucha sorna. Un verano gandul en el que ahora toca trabajar.
Pero con poca ropa, eso sí.